Tras años de asistencia médica al frente de Cubells Clínica Dermatológica , observé que atender a los pacientes con la máxima calidad posible, no solo era algo que llenaba mi alma, sino que además llenaba el hueco que arrastraba, en mayor o menor medida, cada uno de los pacientes que atendía.

La pasión que siento por la medicina, y mi carácter docente, impregnan cada uno de los actos médicos. La docencia es la mejor herramienta para llegar al paciente, para hacerle partícipe de su afección. El poder de la escucha y las palabras es inmenso. Cuánto bien hace sentirse comprendido, y entender lo que a uno le pasa, y cuántos miedos e incertidumbre siembran la falta de ello.

Entiendo la medicina como una vocación de servicio, de cercanía, de atención cuidada, de darse, sin guardarse nada. “El paciente ha confiado en ti de entrada, déjate la piel”

“No guardes nada”, ni hacia el paciente, ni hacia otros compañeros. El conocimiento no es de nadie, el conocimiento debemos transmitirlo, compartirlo, solo así crecerá; y ponerlo al servicio del enfermo, o del paciente que simplemente desea verse mejor, sin transformarse.

En este punto de mejorar sin transformar, concibo al dermatólogo como profesional clave para llevar a cabo los tratamiento estéticos que tanto bien pueden hacernos hoy en día. Somos el especialista de la piel, de la enferma y de la sana, y podemos sacarle el máximo partido a la belleza natural de cada persona.

Creo que hay en la sociedad una necesidad que todavía cuesta satisfacer en la medicina: la de ser atendidos con la máxima profesionalidad, y la máxima calidez humana al mismo tiempo. De ahí que surgiera este proyecto apasionante.

Quise reunir a mi alrededor a las mentes más brillantes, pero solo a aquellas a las que les acompañara de serie un corazón grande. Aquellas que disfrutaran de atender, de ponerse al servicio del otro, de reparar los daños que tuviera el enfermo; y de sacar, según arte, el máximo partido a la belleza de cada paciente.

Todo ello realizado de un modo serio, sistemático, muy disciplinado y metódico. En un centro donde se respire el conocimiento más avanzado, y donde palpite al unísono la ciencia y el arte.

Y, así, nace:

Alejandría centro médico y docente.

Laura Cubells