El mentón es uno de los puntos clave en la armonía facial, ya que influye directamente en el equilibrio del perfil y en la proporción del óvalo del rostro. Una correcta proyección del mentón permite realzar los rasgos naturales, mejorar la simetría facial y aportar mayor atractivo tanto en hombres como en mujeres. Por ello, el tratamiento de definición y proyección del mentón se ha convertido en uno de los procedimientos más solicitados dentro de la medicina estética facial.
Aunque la importancia del mentón es universal, el enfoque estético varía según el género para respetar las características propias de cada rostro. En el caso de los hombres, se busca un mentón cuadrado, de base ancha y con una proyección marcada que transmita fortaleza y masculinidad. En la mujer, en cambio, el objetivo es conseguir un mentón más fino y ligeramente triangular, capaz de estilizar el óvalo facial y crear el conocido “triángulo de la belleza”, formado junto a los pómulos. Esta estructura aporta elegancia, delicadeza y un aspecto más juvenil.
Cuando hablamos de belleza facial femenina, no solo debemos tener en cuenta la forma del mentón, sino también la proporción de los labios. El labio inferior juega un papel protagonista en términos de volumen, altura y proyección. Desde el punto de vista estético, el perfil ideal femenino es aquel en el que el labio inferior se proyecta ligeramente por delante del labio superior, creando una imagen más sensual y equilibrada.
Pero ¿qué ocurre cuando el mentón presenta poca proyección o existe retrognatia (mentón retraído)? En estos casos, la proporción facial se altera. La falta de soporte óseo hace que el labio inferior pierda protagonismo, mientras que el labio superior puede parecer más proyectado en el perfil. Este desequilibrio no solo afecta a la estética, sino que también puede favorecer un envejecimiento facial más precoz.
La ausencia de una estructura adecuada provoca que los tejidos del rostro tiendan a descender antes de lo habitual. Con el tiempo, los compartimentos grasos faciales se desplazan, se pierde definición en la línea mandibular y comienzan a aparecer los conocidos jowls o “cocochas”, que endurecen el gesto y envejecen la expresión. Por ello, trabajar el mentón no solo tiene un objetivo embellecedor, sino también preventivo frente al paso del tiempo.
Mediante tratamientos de proyección del mentón con ácido hialurónico de alta calidad, es posible restaurar el soporte facial, mejorar el perfil y recuperar la armonía del rostro sin necesidad de cirugía. Este tipo de procedimiento permite esculpir la zona con precisión, adaptándose a las características de cada paciente para lograr resultados naturales y equilibrados.
Además, en el rostro femenino podemos potenciar la feminidad buscando la triangulación del mentón, afinando su forma y suavizando el surco labiomental —la línea que separa el labio inferior del mentón— para conseguir una transición más delicada. También es posible reforzar el soporte de las comisuras bucales, que con los años tienden a descender y pueden aportar un aspecto de tristeza o cansancio incluso cuando no lo sentimos.
El tratamiento del mentón es rápido, mínimamente invasivo y con resultados visibles desde el primer momento. No solo mejora la estética facial, sino que también aporta frescura, juventud y una mayor sensación de bienestar. Cada vez más personas apuestan por este procedimiento para conseguir un rostro más armónico, prevenir los signos de envejecimiento y potenciar su belleza natural.
Si deseas mejorar tu perfil, estilizar el óvalo facial o corregir un mentón poco proyectado, la definición del mentón es una solución eficaz dentro de la medicina estética avanzada. Contar con profesionales especializados garantizará un resultado personalizado, seguro y acorde a tu fisionomía, respetando siempre la naturalidad de tu expresión.
RESULTADOS REMODELADO MENTÓN FEMENINO
Resultados:
Visibles de forma inmediata.
Tiempo de tratamiento:
20 minutos.
¿Duele?
Aplicamos anestesia tópica en crema o local, de manera que el tratamiento es muy llevadero.
Duración:
Varía de 9 a 12 meses en función de cada paciente.
¿Qué tengo que saber?
Tras el tratamiento es normal que haya inflamación, hematomas y molestia leve en las zonas tratadas.
Se realiza el mismo día de la cita, no precisa baja social ni laboral.